Novu Clarity
Bitácora del Método

6 de octubre de 2026

Auditamos nuestras primeras catorce ediciones. Esto es lo que encontramos

Esta es la primera de una serie. Revisamos la metodología contra lo que publicamos, y lo que salga se publica aquí: los errores que encontremos, los cambios que le hagamos al método y los hallazgos que vayan apareciendo. Al final está el compromiso de cadencia, escrito con fechas a propósito.

Novu Macro clasifica cada semana en qué régimen macro está México, y califica el entorno para ocho clases de activo. Hacer eso con reglas explícitas obliga a algo incómodo: si las reglas son públicas, cualquiera puede revisar si las seguimos.

Así que las revisamos nosotros primero.

Durante los últimos días auditamos las catorce ediciones publicadas entre el 6 de julio y el 5 de octubre. No fue una relectura: cada cifra se volvió a consultar contra su fuente original, la API de Banxico SIE para las series mexicanas y la de FRED para el tablero global, recalculando las variaciones anuales desde el nivel del índice en vez de confiar en lo que ya estaba escrito.

De 27 cifras verificadas, 26 coincidieron exactamente con la fuente. Los once datos de inflación, al centésimo. Quince de los dieciséis valores del tablero global. El comunicado de Banxico del 24 de septiembre, la decisión de la Fed del 16, el PMI manufacturero de agosto.

El problema no estuvo en los datos. Estuvo en tres momentos en que el método no se aplicó, y los tres llegaron al lector.


Error 1: un dato que todavía no existía

Edición #05, 2 de agosto. Publicamos el IGAE de junio: “+1.7% anual, +0.2% mensual desestacionalizado”.

INEGI publicó ese dato el 24 de agosto, tres semanas después. El 2 de agosto no estaba disponible para nadie.

La cifra anual resultó correcta por coincidencia: el dato real fue +1.69%. La mensual no. El movimiento real de junio fue −0.04%, que INEGI reportó como −0.1%. Publicamos un mes de crecimiento donde hubo un mes plano, y con el signo invertido.

Las ediciones #06, #07 y #08 construyeron sobre ese número. Cuando el dato oficial llegó, en la #09, la tabla cambió de +0.2% a −0.1% y no lo dijimos. El signo se corrigió en silencio.

Qué cambió: el 28 de septiembre el sistema dejó de permitirlo. Cada serie tiene ahora un rezago mínimo físico, los días que como piso tienen que pasar entre el cierre de un período y el momento en que la fuente puede haberlo publicado. Si una edición trae una observación con menos días de los que ese piso exige, el generador se detiene: no es un dato dudoso, es un dato imposible. El mismo mecanismo detecta el problema contrario, una serie congelada que se sirve como si fuera nueva.


Error 2: una calificación que subió con el dato equivocado

Edición #08, 23 de agosto. Subimos la Bolsa mexicana de amarillo a verde apoyándonos en el IOAE de julio, que marcó +2.7%.

El IOAE es el indicador oportuno de INEGI: una estimación anticipada, útil, y una serie distinta del IGAE oficial. Lo metimos en la misma ventana de cálculo que las lecturas del IGAE y lo tratamos como si fueran comparables. No lo son.

En la #09 llegó el IGAE oficial de junio (+1.7%) y la Bolsa volvió a amarillo. Lo contamos como una recalificación normal, “el dato oficial matiza el optimismo del preliminar”. La frase que no escribimos es la que correspondía: esa subida no debió ocurrir.

Qué cambió: la metodología prohíbe desde el 11 de septiembre usar el IOAE como sustituto del IGAE oficial, y mezclar dos variantes de una serie en la misma ventana. Si el dato oficial del mes no está disponible, la respuesta correcta es continuidad, no un sustituto más fresco.


Error 3: el semáforo que contradijo su propia tabla

Edición #13, 26 de septiembre. Subimos Bitcoin a verde. El texto decía, literalmente, “Resultado 3/5 favorable → 🟢”.

Nuestra tabla pedía cuatro de cinco drivers favorables para el verde. Teníamos tres. El número correcto estaba escrito en la misma línea que el color equivocado.

Este sí lo corregimos en público, en la edición del 5 de octubre. Pero la auditoría encontró algo que esa corrección no decía: era el tercero de su familia, y el primero que admitimos.

Qué cambió: la regla de clasificación se reescribió. Antes contaba solo los drivers favorables y dejaba casos sin cubrir; un activo con un driver a favor, dos en contra y dos neutros no caía en ninguna categoría. Ahora se clasifica por saldo, favorables menos desfavorables, que cubre todos los casos y deja a los neutros sin empujar hacia ningún lado.


Los tres son el mismo error

Visto de cerca, no son tres problemas distintos. Son tres formas de lo mismo: usar el dato que había en vez del dato que la regla pedía.

En la #05 fue un dato que no existía todavía. En la #08, un dato de otra serie. En la #13, un conteo que no alcanzaba. En los tres casos había una regla escrita, y en los tres la regla cedió ante la necesidad de tener algo que publicar esa semana.

Esa es la parte que más nos costó aceptar, porque no se arregla con más cuidado.


Qué cambió en el sistema, en concreto

Entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre reconstruimos las defensas:

  • Ningún dato entra sin poder existir. Validación de rezago mínimo por serie.

  • Cada cifra publicada se coteja contra su fuente de forma automática antes de publicar. En la edición del 5 de octubre, los 29 indicadores coincidieron sin una sola diferencia.

  • Las noticias que ningún número delata ya no se pierden. Un calendario de eventos con fecha (Banxico, Fed, los reportes de empleo e inflación de Estados Unidos) marca la edición cuando ocurrió algo que ninguna serie refleja. Nació de otro error: publicar dos días después de una decisión de Banxico sin mencionarla.

  • Las cuentas que hace el texto se verifican solas. Un acumulado mal calculado o una ventana de semanas que no cuadra con la edición que cita se marcan antes de publicar. Esta defensa es nueva y nació de encontrar tres errores de ese tipo en una sola edición.

  • Lo que cada edición concluye queda registrado, no solo lo que mide: los ocho colores del scorecard, la convicción con sus motivos y la hipótesis de la semana con su fecha de vencimiento.


Lo que sigue abierto

Dos cosas que la auditoría dejó sin resolver, y que preferimos nombrar antes de que las encuentre alguien más.

El color del scorecard sigue decidiéndose a mano. La clasificación del régimen, la convicción y las alertas se calculan con reglas; el color de cada activo no. Es el último veredicto que publicamos sin que una regla lo produzca, y es justo donde ocurrieron dos de los tres errores de arriba.

La tabla base de la estación no describe lo que publicamos. La metodología dice qué entorno favorece cada activo en Primavera, y nosotros nos apartamos de esa tabla en más de la mitad de las celdas publicadas. En cuatro activos, siempre y en la misma dirección. O la tabla está mal calibrada o el scorecard es juicio informado y no salida de un método. Las dos respuestas son legítimas; publicarlo como si fuera lo segundo cuando es lo primero, no.


Por qué publicamos esto

Porque un newsletter que presume de método y nunca publica dónde falló está vendiendo estética de método.

Y porque el valor de acumular semanas no está en el número de ediciones, sino en poder revisarlas después. Catorce semanas es poco. Pero es suficiente para auditarse, y preferimos empezar el hábito ahora que cuesta barato.

La siguiente pregunta ya tiene respuesta parcial, y es más difícil: ¿el scorecard acierta? Medimos el rendimiento de cada activo en la semana posterior a cada calificación, agrupado por el color que le pusimos. El resultado es incómodo de otra manera: de ocho activos, siete no se pueden evaluar todavía, y no por falta de datos sino porque el scorecard casi no se movió en catorce ediciones. Un instrumento que siempre marca lo mismo no se puede evaluar, y tampoco está informando mucho.

El peso es la excepción, el único cuya calificación varió de verdad, y ahí el orden se sostuvo: se apreció en promedio en las semanas que llamamos favorables y se depreció 2.70% en las desfavorables. Con dos observaciones en rojo, que son muy pocas para concluir nada.

El compromiso, con cadencia

“Periódicamente” no significa nada, así que:

  • Cada vez que corrijamos un dato o una calificación, se dice en la edición de esa semana, no se cambia la tabla en silencio.

  • Cada vez que cambiemos o agreguemos algo a la metodología, se publica qué cambió y por qué. No es un detalle administrativo: si las reglas cambian sin avisar, comparar una edición con otra deja de tener sentido.

  • Una revisión completa cada trimestre, como esta, publicada salga como salga.

  • La medición de aciertos se vuelve a correr cada mes y cuando un activo cambie de color.

Para dar una idea de por qué el segundo punto importa: la metodología pasó de la versión 1.4 a la 1.8 en una sola semana, y cada una de esas versiones cambió algo que afecta cómo se lee una edición. Esos cambios ya están documentados, pero no se habían contado.

La próxima revisión completa toca en enero de 2027. Si no aparece, el compromiso valía lo que valen los compromisos sin fecha.